Hay que aprender que los deseos por más inalcanzables o descabellados que parezcan hay que animarse a intentarlos, arriesgarse a la aventura de dar el primer paso. Y una vez que damos ese primer paso, y aunque la lucha resulte despareja, siempre hay que seguir adelante. No hay que rendirse. A veces hay que dejarse guiar por sus deseos. Porque los deseos muchas veces son buenos guías, nos muestran el lugar hacia donde ir, también, a veces los deseos nos muestran el lugar al que hay que volver.
El secreto no es vivir deseando lo que no se tiene, sino querer lo que se tiene. Y una cosa hay que aprender: nuestros deseos no siempre van a cumplirse ya, aquí y ahora, en este momento. A veces otros deseos ajenos son los que ordenan nuestra vida, pero hay un genio que si puede escucharnos siempre. Este no está en ninguna lámpara maravillosa, sino dentro de nosotros mismos. Dentro nuestro hay un genio poderoso que puede cumplir nuestros sueños.
sábado, 26 de septiembre de 2009
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