domingo, 19 de julio de 2009

Yo creo que la mejor opción es no desconfiar. La desconfianza no sirve. La desconfianza genera intrigas y las intrigas dividen. La desconfianza te debilita y te aísla, terminas desconfiando de todos. Entonces el verdadero mal te lo haces a vos y no a los otros. Los otros te dejan solo, y solo sos más débil. La desconfianza nos recluye, nos hace perder nuevos afectos y nos deja a la deriva.
En ese momento a la deriva estás. Y no solo no confías, si no también que no te relacionas. Nos podemos equivocar, confiando en la gente equivocada, pero la mayoría de las veces no es así. SI NO QUE CONFIAMOS EN LOS AMIGOS.

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